Una Reformulación de los Orígenes en: Den 3, Hijos del Fuego, por Richard Corben.

Artículo # 106 del año 2 del blog (Y sería el artículo # 472, pero como ya acabó el bonito experimento de un blog por día, se reinicia la cuenta. Que Vargas Lleras estuvo en las corridas de toros del Domingo y salió sin darle un coscorrón al toro. Ya ése acto de crueldad contra sus empleados lo marcó de por vida, todavía más que la ley Lleras, con la que demostró que lo que busca es fregarnos a todos.  Por eso se las verá difícil para ganar la presidencia del país).

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La Reina Roja pero más recatada que siempre. Y nos van a explicar bien de qué va eso.

Érase una vez un relato de aventuras que hablaba de un joven de un mundo lejano que al viajar a la inhóspita dimensión de Neverwhere se convertía en el aventurero y héroe de aquel salvaje mundo, DEN, quien estaba destinado a acabar con las malignas fuerzas de la Reina Roja, cruel monarca de tan fantástico lugar, donde el pudor se desconocía y no había mapas que delimitaran aquel territorio… hasta Den 2: Muvovum, donde Richard Corben nos deja viendo un chispero al reimaginar a su héroe epónimo y su fiel pareja como esposos en crisis en un mundo todavía salvaje y cartografiado, complicando aún más la sencilla premisa de la edición anterior. Por si fuera poco, llegaba Den 3, que venía siendo una precuela  de todo presentado, y donde se nos delimitaba todavía más no sólo Neverwhere, sino el origen de los protagonistas, que no todo era como parecía.

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Bienvenida a un mundo realmente hostil, futura Reina Roja.

Pues para 1989, luego de darle durante dos décadas a su proyecto personal, Richard Corben decide contarnos que Neverwhere no era simplemente un mundo fantástico y hostil, sino un mundo donde inesperadamente aterrizaron un grupo de refugiados del planeta Zomere, ovíparos de una sociedad similar a la de las hormigas que luego de un inmisericorde ataque de monstruosas arañas se subieron a una astronave y viajaron al planeta Dremurth, donde tuvieron un acuatizaje brusco, a merced de voraces tiburones que se comieron a los sobrevivientes y a buena parte de los huevos que iban a representar la nueva prole de los zomerianos. Los dos únicos sobrevivientes de esta matanza – gracias a una ballena que los libró- fueron un kil, soldado asexuada, y un mal –macho- esquelético, que tendrían que sobrevivir y montar colonia en tan salvaje mundo donde no les darían el mínimo respiro, ya que desafortunadamente fueron a caer al peor lugar imaginado de aquel nueva tierra.

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Y también hablan raro, como entredientes (para entenderles hay que Reemplazar la A por la U,  la E por la O y viceversa).

Enfrentar piratas fue lo de menos para Kil y Mal, que les espera vérselas con un viejo conocido, el hechicero Zeg, ésa vieja ciruela pasa que fuera salvada por Den y Kath al final del primer tomo y en agradecimiento los acogiera en su casa flotante , Zegium, como refugio temporal. Pero nada, que el viejo tenía una historia tan turbia y cruel que acá Corben se encarga de contárnosla, presentándonos al mago como un  sabio solitario que sólo cuenta con la compañía de su bruto guardaespaldas, el siempre hambriento Zomuk, y la esclava cocinera Pucca – no esa Pucca-. Y la cosa va de que Zeg ve que a la llegada de los piratas el tesoro que ha acumulado en su isla se ve amenazado de ser robado, preocupándole menos eso que la situación de su santuario, que por los escombros ardientes de la astronave entra en actividad volcánica.

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Y quiso este mundo cruel que los niños no natos de los Zomerianos fueran encontrados por Zomuk.

Y así va la primera parte de la historia, con Kil y Mal en su urgencia por salvar al menos uno de los huevos antes que Zomuk se los termine, aunque las ansias de Mal por comida lo llevarán por un camino distinto, y Zomuk hará lo que Zeg le ordene, acabar con cualquier intruso en el lugar, porque le ha prometido que le entregará a Pucca para que la devore. Todo esto ocurrirá mientras la isla de Zeg, quien intenta salvar sus tesoros más preciados, desaparezca de la faz de Dremurth, dando origen en un futuro a la separación de nuestros protagonistas, que vivirán sus propias vidas en rincones alejados. Así, tenemos a Pucca viviendo con Mal, quien la ayudó a escapar de morir, a Kil salvando el último huevo luego de luchar de forma brutal contra Zomuk, y a Zeg perdiendo una de las piedras Nar – esas de incalculable poder que mandaron a DEN y Kath a su propio mundo y que la Reina Roja necesitaba para crear otro cetro Locnar- durante su huída. Y pasa el tiempo para todos.

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Aquí pelean como titanes, pero el tiempo dará lugar a una extraña alianza entre ambos.

Kil, gracias a la radiación del reactor de la astornave zomeriana,  sufrirá una extraña mutación que la convertirá en un híbrido entre la reina de su especie y una mujer humana y guerrera, mientras salvaguarda el único huevo sobreviviente, que está a punto de eclosionar en la forma de un bebé humano, y que debe proteger de un esclavizado Zomuk que sabe que no puede hacerle frente a su nueva ama a menos que quiera sentir dolor de nuevo. Para Mal las cosas van mejor, que la radiación lo ha convertido en un musculoso y apuesto aventurero que se ha unido con Pucca para formar una familia, y esto es bastante bueno  para él, que su pareja es una experta cocinera, y junto con su madre lo proveen de los nutrientes que necesita su nuevo cuerpo. Y hasta aquí lo concerniente a los buenos.

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¿Mal? Más bien DEN.

Desafortunadamente para Kil, será la primera en tanto tiempo en dar con Zeg, quien aquí tiene un aspecto más joven que el que lucía al principio de la historia, y va acompañado de su hijo Scon. Abatirán a Kil y se llevarán al niño, que recién sale del huevo, dejando a la futura Reina Roja con una fuerte herida en la cabeza y a merced de Zomuk, que ya confiado en que Kil no le dará una paliza legendaria, terminará con su vida.

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Y hasta el sol de hoy no se nos ha dicho qué fue de ese niño.

Esto llevará al reencuentro entre Mal y Kil, salvando el primero  a la segunda de Zomuk, quien finalmente encuentra término a sus días de voracidad y maldad. Afortunadamente para Kil, Mal vive cerca de la costa con Pucca y su madre, y eso traerá grandes desgracias, ya que con Zeg cerca, éste querrá recuperar a su cocinera, y pasará encima de cualquiera que se interponga para lograrlo. De esa forma Kil pierde al primer niño que nace en tan salvaje mundo y Mal ya no contará con su suegra, asesinada durante la incursión de los soldados de Zeg. Zeg se revela como el principal adversario de nuestros protagonistas, dejando de lado su porte futuro de mago desamparado y benefactor de DEN y Kath, y además se nos presenta a Scon, futuro traidor y villano tras el brutal final de su padre. Aquí la furia de la Reina Roja contra Zeg parece justificada según pudimos ver en DEN II, y se nos cuenta algo totalmente distinto que mostrara el corto de 1968 Neverwhere, donde se presentaba al tío del segundo DEN, Dan, como el primer DEN. Al final muchas preguntas quedan en el aire, con Mal y Kil  prometiendo trabajar juntos para derrotar a Zeg y recuperar lo perdido, lo que realmente incomoda de esta historia, que uno espera que un tomo dedicado a una precuela sea autocontenida y no quede en “Continuará…”. Pero eso no es todo, que como veremos en el cuarto tomo de DEN, la conclusión a esta historia tendrá que esperar.

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Y como sabemos, de la camaradería a la intimidad entre estos dos sólo hay un paso.
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