A la Busca del Puzzle más Poderoso del Universo con: Doctor Who, The Key to Time

Artículo # 105 del año 2 del blog (Y sería el artículo # 471, pero como ya acabó el bonito experimento de un blog por día, se reinicia la cuenta. Un dolor de cabeza inesperado me ha “pateado” la noche anterior y me impidió llevar a cabo mis labores de bloguero y administrador de fanpage – je, labor- pero ya estoy de vuelta. Que no siempre se está en forma para escribir por acá).

 

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Sólo en Doctor Who las llaves no parecen llaves, que llamarles así suena más bien anecdótico.

Corría 1976 y Tom Baker llevaba ya dos años en el rol del Cuarto Doctor desde que lo heredó de Jon Pertwee dos años atrás, que en el pasado habían quedado las pintas de colores a lo dandy y quedar en la Tierra por un castigo impuesto por los Señores del Tiempo, o que obligaba al Doctor a tener aventuras tipo 007 mientras encontraba la forma de escapar de su castigo. A dos años de su debut, el Doctor de Baker había cambiado sutilmente sus maneras de pataletudo y voluntarioso – costumbre de cada nuevo Doctor echar en tierra lo que su antecesor había planteado con el personaje par basarlo en sí mismo y modelarle nuevo carácter – y caía mucho mejor al público, que ya se había acostumbrado a sus excentricidades y porte bohemio, acogiéndolo como su Doctor.  Ya para 1976 habían pasado por la TARDIS Harry, Sarah Jane, la guerrera Leela y el robot perro K9 luego de incontables aventuras y el productor Graham                 Williams ya había pensado en una temporada de historias interconectadas para la temporada 16 que estarían vinculadas con la búsqueda de un poderoso artefacto y cada uno de los fragmentos que lo conformaban.

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Más que un rebelde, el Doctor de Baker era un personaje más cercano a la clase trabajadora.

con una reminiscencia a The Keys of Marinus de 1964, serial en el que el Primer Doctor y sus compañeros se encaminaban en una búsqueda en cada parte de aquella historia, y repitiendo, The Key to Time se nos presenta como una aventura en la que el Doctor por petición de la entidad cósmica y guardiana del tiempo, el Guardián Blanco, emprende un viaje por el tiempo y el espacio para dar con las partes de la Llave del Tiempo, un artefacto que le pertenece al guardián y que es tan poderoso que puede detener el tiempo un instante para reparar cualquier desperfecto en la existencia. Como este poder es tan inmenso y codiciado por la contraparte del Guardián Blanco, el Guardián Negro, el Señor del Tiempo tendrá que darse prisa adquiriendo las partes, que tienen la cualidad de tomar cualquier forma, sea una estatua, un ser viviente o todo un planeta, antes que quienes estén bajo el mando del villano den con ellos. La tarea no parecía fácil, pero con una TARDIS y compañeros a su lado   el Doctor llegará a dar con el artefacto y evitar que la llave caiga en malas manos.

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Increíble que el Doctor aceptara a Romana a regañadientes. Sólo mírenla.

 

Como buscar un artefacto tan poderoso por el universo no es una tarea para ir ligero de personal, el Doctor no sólo contará con K9 como apoyo para la misión – que vendría siendo el segundo modelo luego de la despedida del anterior, que se quedó con Leela en la temporada pasada-, que por segunda vez en su historia, el Cuarto Doctor acogerá a un igual suyo en la TARDIS, en forma de la joven Dama del Tiempo Romanadvoratrelundar, o para abreviar, Romana, recién salida del Academia Gallifrey y que compensa falta de experiencia con un intelecto igual o superior al del mismo Doctor. Y bueno, entre estos dos las cosas no irán muy bien al principio, que Romana no dejará de mirar por encima del hombro a nuestro protagonista por cosas como que el Doctor pasó raspando de la academia, mientras el Doctor sólo va con ella en principio porque el Guardián Blanco se la impuso como compañera, pero con el tiempo limarán sus asperezas y se harán buenos amigos.

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La suerte del Doctor querrá que él y sus amigos se pongan entre un estafador y un colérico príncipe alien en un trato dudoso.

 

Cada historia irá escrita por varios guionistas, que repetirán labores de escritura como Robert Holmes, que arranca con The Ribos Operation, un curioso relato en el que Doctor y compañeros terminan en medio de una estafa hecha por un negociante de la Tierra a un príncipe extraterrestre para venderle un planeta con un rico contenido del valioso mineral Jethryk. Interesante el paralelismo entre Binro, un astrónomo de Ribos y Galileo Galilei, ambos desmeritados por sus conocimientos astronómicos, ya que el primero estaba seguro que su mundo no era el único, y que más allá del firmamento debía haber otros habitados por seres  inteligentes.

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No se podía esperar menos de Adams que una historia de piratas a lo “Sci-Fi”.

De ahí, luego de dar con la parte de la llave, que luego de tener contacto con el núcleo de la llave deja de lado su disfraz para revelar su verdadera forma, sigue The Pirate Planet, escrita por Douglas Adams (The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, Dirk Gently’s Holistic Detective Agency), historia que revela al extraño planeta Zanak, que va por el universo materializándose sobre otros planetas, habitados o no, para extraer sus recursos minerales y enriquecer a sus habitantes. Éste crimen monstruoso se le atribuye al Capitán, un semirobótico oficial con alardes de pirata que tiene cautiva a la siguiente parte de la llave, un planeta, y que después de terminar con él, apunta como siguiente blanco a la Tierra. Más que obtener la siguiente pieza, la cosa irá de salir bien librados del Capitán y su tripulación.

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Antes de los Ángeles Llorones estuvieron estos pedruscos que en Doctor Who nos juran que son aliens.

 

Como en esta época escoger la Tierra como escenario de aventuras era poco recurrente – caso contrario a lo que sucede en la Serie Moderna- la TARDIS arribará a nuestro mundo en una aventura en Stonehenge donde con el sugerente nombre de The Stones of Blood nos cuentan que los dólmenes y menhires de Stonehenge son en realidad seres vivos que dependen de la sangre, y que están al servicio de una fugitiva extraterrestre que se cree una divinidad celta. De David Fisher, esta historia comienza con un reminiscente ambiente de terror a lo Hammer con las piedras cometiendo asesinatos para pasar a la ciencia ficción y situarnos en un juicio a bordo de una nave atorada en el hiper-espacio donde el Doctor probará que la fugitiva es culpable, con tal de dar con la tercera pieza, el collar de la villana.

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The Androids of Tara es para los que extrañaban ver al Doctor haciendo esgrima.

 

Fisher sigue de corrido con The Androids of Tara, una intriga de corte medieval en un mundo alienígena con robots en las que un malvado conde deseará hacerse con la corona de aquel mundo al evitar la coronación de su enemigo. Aquí la búsqueda de la cuarta parte de la llave será menos relevante, que Romana será parte de los acontecimientos debido al parecido que comparte con una noble cautiva del conde. Duelos con espadas eléctricas y suplantación de identidades con gemelos robóticos es lo que les espera en esta historia.

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Con The Power of Kroll volvemos al formulaíco monstruo semanal.

Para la penúltima historia, titulada The Power of Kroll, regresa Robert Holmes a los guiones para contarnos un relato inspirado en la interferencia del europeo entre las culturas nativas de un territorio colonizado donde además hay un monstruo enorme, un calamar mutado por un fragmento de la llave  llamado Kroll que es adorado y temido como un dios por los locales Swampies de una de las lunas de Delta Magna, que padece la ocupación de colonos humanos que desean extraer metano del fondo submarino. Mientras un colono humano aprovecha las rencillas entre ambas culturas para hacer tratos de armas, el Doctor y Romana – K9 no sale porque las ruedas del robot no se la liaba fácil en terrenos inestables – deberán sobrevivir a los Swampies y a los humanos mientras dan con la forma de acercarse al fragmento que se comiera Kroll para seguir su búsqueda, que concluye en The Armageddon Factor, que cerrará los cabos de la temporada.

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El Doctor y Romana conocen a Romana II en el cierre de temporada.

La última y más larga de las seis historias – de seis partes mientras las demás era de tan sólo cuatro-  pone a Bob Baker y Dave Martin a plantearnos una guerra intergaláctica entre dos mundos, Atrios y Zeos, y la cual ha dejado bastante maltrecho al primer mundo, que desconoce la situación de su rival, que se empeña en mantener el conflicto. El Doctor, Romana y K9 conocerán a Astra, princesa de Atrios y simpatizarán con su causa de terminar el conflicto, mientras que su general a cargo insistirá en seguir con la guerra y hacer caer a Zeos, que resultará siendo un mundo deshabitado, ocupado solamente por una computadora que les hace la guerra, y que ha sido planeado de esta forma por un esbirro del Guardián Negro, que hasta ahora poco o nada se había pronunciado, La Sombra, que aguardaba al Doctor para quitarle todas las partes que reuniera antes de hacerse con la sexta – un proceder que incluso es considerado como una buena idea por el Doctor- , que resulta siendo la Princesa Astra. Al final la misión se completará, se aprovechará el potencial de la llave y se solucionará la situación, con otro señor del tiempo renegado en medio, pero que tendrá un final agridulce para el Doctor, ya que al impedir que el Guardián Negro obtenga la Llave del Tiempo, se lo ganará como enemigo jurado, lo que tendrá sus consecuencias a futuro.

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Esta imagen resalta lo negativo del Guardián Negro.

En la actualidad The Key to Time ha sido lanzado por la BBC en una edición especial que incluye todos los seriales y una réplica bastante bonita de la llave, con sus seis partes listas para que los fans la armen y desarmen a voluntad mientras presencian esta aventura donde es latente la intervención de Douglas Adams, en aquel momento editor de scripts del show,  y que mantiene las dosis de acción y humor a niveles moderados. Además sirve de presentación para Romana, una de las compañeras más importantes de la etapa de Baker, y de las más queridas por la audiencia, aunque más con Lalla Ward – debutando en el show como Astra- que con Mary Tamm, que terminada la temporada 16 deja el show al considerar que su personaje no daba para más. Si no les queda mucho tiempo para ver la etapa de Tom Baker – siete años duró su etapa y eso son muchas historias- pero quieren pasar plenamente por la etapa de su Doctor, es recomendable echar una mirada a The Key to Time, al que tal vez no le falten sus momentos “camp” como el monstruo Kroll, pero que definitivamente no aburre.

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Que el Doctor y Romana hacían buena pareja era cierto. Y con el cambio de actriz la química iría un paso más allá.
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