Dos Contra la Tercera Guerra Mundial: Blake y Mortimer, El Secreto del Espadón, por Edgar P. Jacobs.

Artículo # 57 del año 2 del blog  (Y sería el artículo # 423, pero como ya acabó el bonito experimento de un blog por día, se reinicia la cuenta. Durante la  edad dorada del cómic existió un detective que se vestía de anciana para combatir el crimen, y se hacía llamar Madam Fatal, que para mí pudo ser Norman Bates de un universo paralelo, y que se vestía como su mamá en nombre de la justicia. Podemos esperar sentados la adaptación fílmica de este extraño personaje).

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Tres álbumes para contar como se arman un avión. Eso es osadía.

De entre todas las cosas de las que me gusta hablar en este modesto espacio (Berserk, series animadas, películas que nadie sabe que existen, videíllos de Youtube, etc), dedico especial atención al cómic francobelga, ése que se ha llevado parte de mi capacidad visual por obligarme a fijarme en cada detalle de su sorprendente arte y en el argumento que propone, que ya Tintín y Yoko Tsuno han desfilado en varias de mis entradas, que a éstos álbumes el cómic gringo les besa los pies y les hace reverencia. Hace poco re-descubrí una serie de la que apenas sí había oído hace como unos diez años, la de Blake y Mortimer, cuando pasaba por un Taschen que anunciaba que vendía los tomos del singular dúo. Ya después fue sintonizar el canal francés y ver que emitían su serie animada – que no entendí porque obviamente estaba en francés y yo del idioma nada- para mantener fijos en mi memoria al dúo este de aventureros, hasta hoy, cuando me decidí al fin a leerlos.

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Un cómic hecho por un belga sobre un oficial inglés y un físico escocés. Prepárense a leer frases y modismos como “My Jove!”.

Por lo general la primera historia de un cómic debe engancharte  para que sigas la colección, y ojo que esto no es regla, pero al menos en las páginas debe haber un intento para que continúes con atenta lectura a las demás aventuras. Y eso es seguro lo que debieron pensar en la casa editorial responsable cuando,  durante reediciones realizadas a través de las décadas, el primer arco de Blake y Mortimer, el Secreto del Espadón, pasó de lanzarse como el primero a ser ubicado unos números más adelante. ¿Y porqué? porque Edgar P. Jacobs, colaborador de Hergé en sus álbumes Las Siete Bolas de Cristal y El Templo del Sol en la parte de fondos era más un artista que un escritor, y como llegué a descubrir más adelante, no habría hecho falta que ambos roles se le hubieran equilibrado divinamente.

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Los reto a leerse toda esta página sin desanimarse antes por la viñeta 6 y su globo de texto tamaño XXL para mandar este ejercicio de lectura al diablo.

Para El Secreto del Espadón, historia originalmente lanzada en el año de 1946 por entregas en la revista Tintín, tenemos a tres personajes que Jacobs ya nos había presentado en una obra anterior, El Rayo U, que pretendía reemplazar la falta del Flash Gordon de Alex Raymond cuando durante la ocupación nazi en Bélgica este cómic fue vetado. Estos eran el Capitán Inglés Francis Blake, el Profesor Escocés Phillip Mortimer y el malvado aspirante a conquistador, el Coronel Olric. Estos tres estarían en medio de un conflicto que superaba las dos guerras anteriores, causado por una conquista a nivel mundial desatada por el Gran Imperio Amarillo, encabezado por el Emperador Basam Damdu, que con sus incansables ejércitos y maquinaria de guerra se toman cada capital del mundo cuando menos nos lo esperamos para ponerlas bajo su puño de hierro. Naturalmente Olric estará con el vencedor de esta contienda, mientras Blake y Mortimer  y las fuerzas aliadas caen temporalmente bajo tan salvaje ataque de parte de los asiáticos. Pero esto sólo será el comienzo, que el mundo libre no está totalmente perdido.

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¿Arderá así el mundo cuando el gigante dormido de Asia despierte de su letargo?

Afortunadamente la resistencia no caerá tan fácil, que mientras las esperanzas del mundo libre están en el último invento del Profesor Mortimer, un poderoso avión capaz de volar a velocidad supersónica y que es todo un as imparable, el Espadón – que da título a la saga- nuestros héroes intentan arreglárselas para llegar al último escondite de sus compatriotas, y no la tendrán fácil, pese a la ayuda del fiel teniente Nasir, un indio que les es incondicional durante toda la travesía, tendrán a Olric y a los del Imperio Amarillo pisándoles los talones, que lo que quiere el cabrón del coronel son los planos del ingenio de Mortimer, plan que demora sus esfuerzos por acabar con la resistencia. Y pese a que el Espadón en letras bien grandes es anunciado en los tres álbumes que lo conforman, de éste no más se habla a lo largo de la historia, que la principal motivación de la historia es presumir la existencia de la aeronave, que nos la anuncian más que quien sabe qué. Y la verdad es, que para aguantar casi 180 páginas de personajes más planos que Bill Cipher y cuadros de texto que nos relatan la acción de las viñetas en un ejercicio narrativo que cae en lo obvio,  no está hecho todo el mundo.

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Pero es que después de todo, Olric sólo quería su avioncito.

Es decir, que no es un cómic que todos se puedan sentar a leer y a disfrutar, a menos que se quieran quedar hasta el final para ver qué tan maravilloso es el avión de Mortimer, pese a que literalmente parece un pez espada volador y para los estándares estéticos de hoy, esta aeronave estaría más que descartada. Que antes de llegar al momento en que la nave  les parte la madre a los malvados conquistadores, nos aguantamos una travesía en el desierto, la captura de Mortimer por parte de Olric para sonsacarle la información sobre la nave, seguido de su posterior escape, y una larga, larguísima parte final en el que la resistencia se organiza con lo que tiene para darle el golpe final a Basam Damdu con el Espadón – en toda su gloria en las últimas once páginas del tercer album- antes de que se le ocurra volar el mundo con la ayuda del fuego atómico, que si el planeta no será de él, no será de nadie.

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Páginas y páginas de bloques de texto como murallas y al final puede que haya valido la pena.

Pero pese a no ser una historia perfecta, El Secreto del Espadón pasó a  hacer parte de una adaptación a serie animada de Blake y Mortimer, producida por Nelvana en 1997, -la misma que realizó la serie de Tintín-, siendo el tercer arco argumental, precedido por El Secreto de la Pirámide y La Marca Amarilla – el arco más popular de la colección-. Para la adaptación, realizada en dos episodios, hubo una reescritura de la historia, que desde el comienzo nos enseñan el Espadón, sin necesidad de tener que esperar al final para verlo volar en toda su gloria, y el Imperio Amarillo junto con Basam Damdu nos los borran del mapa, que eso ahora de poner al chino de villano ya no está bien visto por ser racista.

En dos episodios logran contarte una mejor versión de la historia, eso sí, más  estilo línea clara que en el original, que tenía mucho del estilo de Alex Raymond en su edición original, redibujada parcialmente por Jacobs en 1950. No recomiendo comenzar con El Secreto del Espadón la lectura de Blake y Mortimer, que seguro que los saca corriendo con los bloques que obliga a leer, lo que sería una pena, que les evitaría mirar La Marca Amarilla, y que, pese a ser innecesariamente larga esta historia, llama poderosamente la atención por la aeronave estrella.

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70 años de aventuras, y eso que su primer álbum fue más bien flojo.
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