Empezó y terminó en primavera: John Constantine,Hellblazer # 27, Hold Me, por Gaiman McKean y Vozzo.

Blog # 210 (Y con éste restan 155 blogs para completar el bonito experimento de un blog por día. Bien por los Doodles de Google que me vuelven a dar tema para hablar en el blog).

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Como toda portada de McKean, uno la comprende mejor al terminar de leer la historia en la que fue inspirada. Ésta tampoco es la excepción.

Vaya si desde hace rato que posponía la reseña de Hold Me, una historia de los primeros años de la colección del mago inglés que ingiere ginebra como agua, escrita por Neil Gaiman. Esta historia, que tenía ganas de leer desde que me inicié leyendo la obra de este escritor, me la  topé  en uno de esos tomos recopilatorios de historias cortas del autor, Días de Medianoche, que además incluía relatos de Swamp Thing, donde rescataba incluso a ése monigote inventado por Sam Simon llamado Brother Power, al que volvía un elemental impredecible. Pero luego de pasar por esas historias que hablaban también acerca de personajes tan variopintos y dementes como el Hombre Florónico, rematé la lectura del tomo con uno de los aportes de Gaiman a las aventuras del pagano miembro de la Brigada de las Gabardinas – que el autor conformara juntándolo con otros místicos del universo DC durante The Books of Magic- , donde todo lo que se pide es un abrazo en un mundo donde eso es hasta un lujo, sobretodo en épocas donde el clima no perdona.

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Pobre Jacko, saber que tres son multitud en un momento del año tan inclemente.

 

Nuestra historia comienza a finales de Marzo en Londres, donde el clima es frío incluso en primavera. Aquí, Ronnie el Gordo, su amiga Sylvia de Hull y Jacko, amigo de ambos, buscan un lugar donde refugiarse del frío luego que la policía los ha corrido de debajo de un puente donde se establecieron para pasar juntos la temporada. Sin remedio alguno, los tres dedichados deciden caminar por ahí hasta parar  en el cuarto piso de un edificio y quedarse en uno de los apartamentos vacíos. Ronnie y Sylvia intentan calentarse lo mejor que pueden al permanecer juntos bajo una cortina que arrancaron de una de las ventanas, y Jacko, como buen “mal tercio”, intenta procurarse algo de calor. Pero sucede lo imposible, y tan sólo desaparece.

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Aunque la explicación de cómo o porqué Jacko desaparece de un momento a otro nunca se explica del todo, no parece afectar en nada al resto del cómic.

Transcurren 6 o 7 meses en Londres, en pleno otoño, cuando  John Constantine se dispone a ir a una fiesta en honor a la memoria de su difunto amigo e informante Ray Monde, muerto a manos de la Cruzada de la Resurrección por su condición de homosexual y por padecer el SIDA.

Luego de deshacerse de los servicios de un taxista que lo llevaba al  lugar de la reunión por racista, y de cruzarse con un vago al que le regala cigarros y dinero, Constantine llega a la fiesta, donde lo presentan con una vieja amiga de Ray Monde llamada Anthea, quien le hace la charla durante la velada.

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En la viñeta en la que saluda a John doy por sentado que Anthea no tiene la menor oportunidad con él.

Mientras la fiesta transcurre, en uno de los apartamentos del edificio en el que  Ronnie el Gordo y sus amigos decidieron quedarse en primavera, una mujer y su pequeña hija reciben la visita del hasta entonces ausente Jacko, quien sólo quiere una cosa, y es un abrazo. Como la mujer no está dispuesta a dárselo, el contacto con Jacko la mata, dejándola fría como una lápida, pero aparentemente sin culpa.

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La desesperación evitó que Jacko recibiera la negativa de la pobre mujer de tener contacto con él.

Haciendo un llamado a las coincidencias, resulta que Anthea vive en el mismo edificio donde han sucedido las anomalías, y se lleva a Constantine a su departamento con la excusa de que por favor la lleve a su casa ya que no se siente bien. Constantine acepta, pero no se confía de la actitud de Anthea. Entretanto,  mientras llegan al apartamento, escucha de la chica la historia del apartamento 512, donde seis meses después se encontró a dos vagos muertos de frío y tapados con una cortina – Ronnie el Gordo y Sylvia de Hull- . Pero desconociendo que junto a aquellos dos había un acompañante más, John y Anthea deciden seguir hasta el apartamento, en el último piso.

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Morir de frio en una habitación sin calefacción suena muy descorazonador.

La repentina recuperación de Anthea le da mucho a Constantine para pensar, ya que durante la velada se descubren las intenciones de la chica, a quien John recuerda de una conversación que tuvo hace tiempo con Ray Monde, donde mencionaba e insinuaba que Anthea era lesbiana. Al dejárselo claro, a Anthea no le queda de otra más que decirle la verdad sobre por qué decidió coquetear con él, que buscaba a quien aportara el material genético para quedar encinta y poder criar una niña junto a su novia.

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Constantine, el eterno manipulador se siente ofendido cuando descubre cómo Anthea lo manipulaba a él, pero no puedo evitar estar de acuerdo con él.

Constantine, seriamente ofendido al ver que Anthea lo consideraba más un donante de esperma que otra cosa, deja el apartamento. La frustración por sentirse casi que usado le dura poco cuando se topa con Shona, una pequeña niña que llora afuera de su casa, y quien le cuenta que su madre ha muerto porque un hombre que apestaba y era capaz de atravesar las paredes la abrazó. Dejando de lado el enojo, Constantine toma el caso.

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Luego de dejar a Shona en casa de Anthea, diciéndole que por el momento la dejaba a cargo de una niña, y que lamentaba que no fuera rubia como la quería, Constantine se dirige al apartamento 512, donde empezó todo, luego de dejar instrucciones a Anthea sobre qué debía hacer si no volvía en media hora. Luego de forzar la cerradura, Constantine confronta a Jacko, quien aparte de revelarle su nombre, le hace también la única petición que hace a todo con el que se encuentra.

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Difícil negarse ¿Eh?

Al sentir que confronta a un muerto en vida, Constantine decide acceder voluntariamente al deseo de Jacko, quien conmovido, le agradece en medio del abrazo antes de desaparecer. Esta escena destaca sobretodo porque John no tuvo que usar amuletos o pentagramas para controlar a la aparición, sólo usó su humanidad y sentido común para tratar el caso, porque Jacko no era malvado, sólo quería contacto humano para llenar un vacío en su alma.

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Y por un momento queda atrás esa faceta de bastardo manipulador que le hemos conocido durante años.

Aunque el gesto fue de mucho calor humano, éste no resta daños colaterales, ya que el contacto con Jacko reveló ser demasiado gélido y casi mortal para John, que como puede va hacia el apartamento de Anthea, ya que sólo quiere una cosa de ella.

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Aquí Constantine recargando energía de abrazo en una escena donde éste se pide de la manera más original posible.

Hold Me es una historia que resalta como la luz de un faro en medio de una noche nublada al contrastar bastante con la sordidez característica de Hellblazer. Es una edición elegante, tanto en la narrativa como el arte, del que fue responsable Dave McKean en colaboración con Danny Vozzo, siendo esta la primera vez que McKean  colabora en la colección por primera vez no sólo en las portadas. Una historia recomendable no sólo para leerla a comienzos de la primavera, sino en cualquier momento del año donde el frio sea tal que para dejarlo de lado se necesite de un abrazo.

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Imposible no sentirse culpable con las palabras de Jacko al final de esta página.

 

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