Este es/no es un artículo sobre Spawn: Spawn # 10, por Dave Sim y Todd McFarlane.

Blog # 82 (Y con éste restan 283 blogs para completar el bonito experimento de un blog por día. Me acabo de enterar a medias sobre lo que sucedió en París, y me acuerdo de lo trágico que fue lo del asunto Charlie Hebdo, y de lo cansino que fue que todos hablaran de eso en las redes sociales).

¡Gah! ¡Una portada firmada por McFarlane!
¡Gah! ¡Una portada firmada por McFarlane!

Los noventas significaron el ascenso del dibujante por encima del guionista, el editor, el colorista, entintador, y todos los cargos relacionados con hacer un cómic que se les ocurra. Sí, los dibujantes eran tratados como estrellas de Rock, y sus legiones de seguidores sólo les pedían revistas con personajes dibujados en ángulos imposibles, -que eso de la anatomía y la perspectiva debía estar sobrando- y argumentos vacíos, que eso el cargo de guionista debía ser sólo de mérito y lo podía hacer cualquiera. Ya entendidos, así era como le iba a los dibujantes en los noventas, que como se creían indispensables, exigían y se les daba, pero no siempre parecían estar contentos con las libertades creativas que se les otorgaban, que por ejemplo, en Marvel sufrieron la emigración masiva de grandes promesas del lápiz como McFarlane, Lee, Liefeld, Larsen y compañía, quienes se largaron a hacer su propia editorial, porque querían seguir forrándose pero con sus propias creaciones. Y así nació Image cómics.

Simple, contundente. Eso era Image, el caldo de cultivo de lo extremo en los noventas.
Simple, contundente. Eso era Image, el caldo de cultivo de lo extremo en los noventas.

Sí, fue un gran logro para estos artistas, que consiguieron calar en el gusto del público, que les compraba copias de sus revistas por millones, y las embolsaban enseguida para preservarlas y ver como aumentaban de precio con los años –perdón si me les río por lo bajo, ingenuos especuladores noventeros-. Aparte, con McFarlane a la cabeza, se consideraban los abanderados de los derechos de los artistas, puesto que si trabajabas con Image, te quedabas con el personaje y la historia que creaste. Esto es una realidad ahora, más no antes, que este principio solo aplicaba para los fundadores. Pero como este síndrome del mesías se les subió a la cabeza, salieron cosas como el Spawn # 10, que al igual que varios números de esa primera etapa, tenía guionistas invitados de la talla de Alan Moore, Neil Gaiman, y por supuesto, Dave Sim, quien haría un crossover entre Spawn y su creación personal, Cerebus The Aardvark – Cerebus el Cerdo Hormiguero- para celebrar esa libertad creativa de la que en Image se gozaba. Y vaya si no me ha dejado confundido.

Te decides, pues. ¿Eres o no eres Spawn?
Te decides, pues. ¿Eres o no eres Spawn?

La historia empieza con un monólogo de Spawn diciendo que es y no es él, admitiendo que tiene los recuerdos de todo lo sucedido en su vida hasta ahora. Su muerte, su familia, y sus enemigos. Camina, y camina por los callejones, y gracias a sus poderes, se teletransporta hasta una especie de calabozo donde encuentra a un montón de personas de pie, con las manos atadas a la espalda, y con bolsas cubriéndoles la cabeza, que según Spawn, sin ellos, él no existiría.

Y no son prisioneros tomados por los americanos en la Guerra de Irak.
Y no son prisioneros tomados por los americanos en la Guerra de Irak.

Están allí, atados, y al frente de la prisión donde cada héroe concebido está atrapado. Esto sin embargo es una alegoría a la situación del creativo del cómic americano, que debía entregar los derechos de su personaje, y sólo reclamar el sueldo por la historia hecha. Aquí McFarlane se da gusto inflándose el ego, y sólo permitiéndose dibujar las manos de varios de ellos asomándose desde su prisión.

Yo sé que esta imagen se volvió viral, por la cantidad de guiños que posee. Pero desde hoy ya saben de dónde salió.
Yo sé que esta imagen se volvió viral, por la cantidad de guiños que posee. Pero desde hoy ya saben de dónde salió.

Spawn escucha las súplicas de los héroes atrapados, y decide liberarlos intentando romper la prisión que los mantiene cautivos, pero no ocurre nada. Y mientras contempla su fracaso, oye como los héroes están dispuestos a concederle su poder para sacarlos de allí. Al final acepta acoger ese poder, de manos del primer Superhéroe, el mismísimo Superman, O eso es lo que quieren que pensemos que sea.

Okay, McFarlane. Tienes que admitir que ya se te pasa la mano dibujando caras negras a las que sólo se les ven los ojos y la sonrisa.
Okay, McFarlane. Tienes que admitir que ya se te pasa la mano dibujando caras negras a las que sólo se les ven los ojos y la sonrisa.

Spawn falla en liberar a los hombres, ya que ni los poderes del “misterioso superhéroe” logran mellar la prisión, y luego de una página doble donde nos muestran la explosión tal cual como ocurrió- un fogonazo y piedras volando -dos páginas para eso-. Spawn aparece más adelante en una escena surrealista en la que Violator/no es Violator, haciendo de Dama Justicia, lleva un vestido hecho de dinero y en su balanza lleva dinero en un lado y un corazón en otro en el que le dice repetidas veces a Spawn que falló, como alegoría a cómo los intereses propios de las editoriales estaban por encima de los artistas. Eso se sabe de sobra, que va un artista a reclamar algo de la taquilla de la película basada en su personaje, y recibe a cambio una patada, pero es que tienen que ver lo retorcido de la escena con sus propios ojos.

Demasiado tiempo en la mesa de dibujo, McFarlane, que ya ves alucinaciones.
Demasiado tiempo en la mesa de dibujo, McFarlane, que ya ves alucinaciones.

Luego de ver a este Spawn “mesiánico” fallar en liberar a los personajes atrapados – no se molesta en liberar a los autores, que esa pudo ser la clave para sacar a los héroes -, todo se pone blanco y negro de repente para preparar la llegada de Cerebus, quien se lleva a Spawn de allí, explicándole que no puede liberar a los héroes, ni a los encapuchados, que son los creadores de esos personajes, y quienes los vendieron. Según nos lo hace entender el animal antropomorfo, ellos son creativos de cómic. Kirby, Ditko, C.C. Beck, los que se les ocurra, creadores de los personajes con los que los aficionados crecieron, y cuyas aventuras siguieron por los años. y sugiriéndole que no piense tanto en ellos, Cerebus saca a Spawn de ese lugar, y promete llevarlo a su casa.

Aquí se mete el dedo en la llaga sin contemplación.
Aquí se mete el dedo en la llaga sin contemplación.

Caminan por una calle en blanco y negro, muy al estilo del cómic de Cerebus, hasta llegar a una mansión. Allí vuelve todo a ser de color, y una vez dentro, la creación de Sim le dice a la de McFarlane que esta es su casa, y que allí también vive su familia. Así que al final de la escalera, se encuentran con Cyan, con quien Spawn se deshace en lágrimas – o no teme llorar-, que al parecer al fin se le han acabado los tormentos, -o tal vez no-, que nos han dejado claro que él no es Spawn, -o tal vez sí-.

Sí, si amigo. Mucha sutileza junta, vale.
Sí, si amigo. Mucha sutileza junta, vale.

Considerando que su misión ha terminado aquí, Cerebus desaparece al mejor estilo de Leonard Nimoy en el episodio de los Simpson sobre el Monorriel una vez su misión se ha cumplido. Y ya en su hogar, y feliz de saber que su creador no lo vendió a ninguna editorial, Spawn toma a Cyan y está a punto de reunirse con su esposa Wanda. ¿Qué hay que decir de esta historia? Que ha sido una completa manifestación de intenciones.

“Forever” hasta que Disney se muestre interesado en comprar a Spawn y Cerebus para incorporarlos a su parque de diversiones.
“Forever” hasta que Disney se muestre interesado en comprar a Spawn y Cerebus para incorporarlos a su parque de diversiones.

Cerebus para ese momento llevaba 15 años de haberse publicado, y todavía faltaban 10 años más para su conclusión, en el # 300, donde Dave Sim le daría muerte – se tropieza y se rompe el cuello- y seguro con Tod McFarlane se sentían bastante orgullosos por lo que habían logrado hasta ahora. Pero sin ánimos de querer arruinar esto, a McFarlane todo el universo de Spawn no le pertenecía, que no todos los personajes de la serie fueron creación suya, comenzando con Angela, por quien Neil Gaiman pujó durante años un pleito legal con el artista para que se la devolviera, y también a Miracleman, ese Capitán Marvel británico al que Alan Moore intentó volver un personaje realista. Esta historia será considerada tan sólo un sueño después que Frank Miller tome el relevo en la serie, en la que Spawn admite que lo fue luego que uno de sus amigos del callejón lo despertara. Pero sea un sueño o no, ya se le llenaba a McFarlane la cabeza de aire caliente, que sabemos lo que logró gracias a Spawn: Una serie animada, su línea de juguetes, spin-offs, una película, pero que eso al fin y al cabo fue efímero, que poco o nada de todo aquello perdura hoy. Aunque Spawn sigue siendo posicionado en lo más alto de los punteos de personajes de cómics por los fans, pese a que su momento de gloria fue hace mucho.

Y McFarlane que se jacta de que Image era la abanderada de los derechos creativos para los artistas, y en Fantagraphics Books aparte de publicar  ya  a artistas que se autopublicaban, desde antes  luchaban por el respeto a la labor de los creativos con The Comic Journal.
Y McFarlane que se jacta de que Image era la abanderada de los derechos creativos para los artistas, y en Fantagraphics Books aparte de publicar ya a artistas que se autopublicaban, desde antes luchaban por el respeto a la labor de los creativos con The Comic Journal.

2 comentarios en “Este es/no es un artículo sobre Spawn: Spawn # 10, por Dave Sim y Todd McFarlane.

  1. Buen dia, no puedes escanear todo el comic numero 10 en HQ por favor (sin la publicidad del mismo) y subirlo en algun servidor, debido a que lo obtenia y ahora desaparecio de mi biblioteca. Comprarlo por unidad es dificil, pues lo venden en paquetes de 20. Gran reseña

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