R. L. Stine juega con los Plot Twists: Escalofríos, Mi Vecino es un Fantasma

Blog #50 (Y con éste restan 315 blogs para completar el bonito experimento de un blog por día. Y hoy concedo la petición de mi hermana, que quiere que haga este artículo sobre su serie de terror favorita).

De tantas portadas que ha tenido esta historia, la mejor ha sido la primera, por Tim Jacobus.
De tantas portadas que ha tenido esta historia, la mejor ha sido la primera, por Tim Jacobus.

Una cosa es cierta, que si los adultos tienen a Stephen King, los niños y adolescentes tienen a R. L. Stine. La comparación es bastante obvia, pues ambos son escritores de novelas de suspenso y terror, y a sus espaldas llevan una extensa colección de novelas que les han valido numerosas adaptaciones, siendo más evidente en el caso de Stine la televisión, hasta que se anunció que se hacía una película que englobaría a todos los personajes de su saga más conocida, Escalofríos, que en el terreno editorial le ha valido numerosas reediciones a lo largo de los 25 años que ha existido. Porque pensarán que si lo lee tanta gente, es porque hace algo bien, pero a veces, acoger esta manera de pensar es más bien conformista.

Ha hecho que niños y adolescentes se inicien a la lectura gracias a sus libros, y no le dan una recreación apropiada en la película que harán sobre su obra.
Ha hecho que niños y adolescentes se inicien a la lectura gracias a sus libros, y no le dan una recreación apropiada en la película que harán sobre su obra.

Si bien, se me vienen a la mente al menos tres creativos que usan y abusan de los plot twists, o giros de la trama para sus historias, y por lo general se sitúan en el final de las mismas. Stephen King, por ejemplo, en Maximum Overdrive, que nos vende una historia de autos que cobran vida y se vuelven asesinos, aparentemente por el paso de un cometa, hasta que se nos desmiente aquello. M. Night Shyamalan, con La Aldea, donde resulta que los protagonistas vivían en nuestra época, pero seguían con las costumbres de hace siglos, y por supuesto, R. L. Stine, quien ofrece finales de los más estrambóticos en muchos de sus libros, que no acaban precisamente con el típico final feliz, sino con una secuencia rarísima.

Mejor véanse el episodio de Mi Mejor Amigo es Invisible hasta el final para que sepan de qué les estoy hablando.
Mejor véanse el episodio de Mi Mejor Amigo es Invisible hasta el final para que sepan de qué les estoy hablando.

Sin embargo hay siempre excepciones que escapan a esta regla, ya que en el caso de Mi Vecino es un Fantasma (The Ghost Next Door en el título original), éste giro se da a la mitad, y de seguro ya era viejo cuando el libro fue publicado. La intención para hablar de esta historia, aparte de que le prometí a mi hermana menor que lo haría, es por este giro, y porque después de 16 años de haber visto la historia incompleta, hoy como adulto cercano a los 30 la vi de principio a fin. Y comenzamos conociendo a una niña de doce años llamada Hannah Fairchild que despierta en su habitación gritando “¡Fuego!”.

Recuerdo que a mis 11 años no me  era difícil tener un “Flechazo”  con algunas de las  jóvenes actrices que aparecían en Escalofríos.
Recuerdo que a mis 11 años no me era difícil tener un “Flechazo” con algunas de las jóvenes actrices que aparecían en Escalofríos.

Hannah se reincorpora de su cabeceada momentánea, y sigue chateando con una amiga, hasta que escucha como alguien repite su nombre. Asustada, primero recurre a llamar a sus padres, que no responden, dándose cuenta luego que ellos y sus hermanos están en un partido de Baseball, según una nota que encuentra. Sin dejar de estar asustada por ver una figura sombría que acecha la casa, llama al 911, pero la operadora no parece escucharla, por más que ella le describa a gritos su emergencia. Pero una pedrada a una de las ventanas parece obligar a Hannah a salir para enfrentar a quien la sigue, y mientras siente la extraña presencia que la observaba desde afuera, es ahí cuando se encuentra con el nuevo vecino, Danny.

Danny parece sospechoso de encarnar a una presencia fantasmal. ¿Pero en realidad es así?
Danny parece sospechoso de encarnar a una presencia fantasmal. ¿Pero en realidad es así?

Danny se ha sorprendido por el recibimiento de Hannah, y él parece no creerle que una figura acecha a su vecina, y luego de darle uno o dos sustos de a broma, se encuentra con que ella no parece creerle que él y su familia se han pasado a la vieja casa del vecindario, la cual ha estado deshabitada por años. Hannah sigue indecisa, pues como ella lleva más tiempo viviendo en la cuadra, ni siquiera notó cuando Danny se trasteó allí, y así R. L. Stine nos empieza a apartar de las sospechas obvias sobre quién es el vecino fantasma al postular al nuevo vecino como posible sospechoso.

La figura sombría sigue acechando la casa de Hannah. Sutil, de manufactura barata, pero en su tiempo funcionaba.
La figura sombría sigue acechando la casa de Hannah. Sutil, de manufactura barata, pero en su tiempo funcionaba.

Al día siguiente la vida de Hannah sigue sin sus padres y hermanos, que deben estar más bien nada preocupados por el bienestar de su hija si llevan ya más de un día viendo un partido de Baseball, y practica sus ejercicios diarios de piano, y le escribe a su amiga por chat, y se prepara a salir a la calle para enviarle una carta, que debe hacerlo por una razón especial si no puede decirle lo de la misiva por Messenger. Pero ahí es cuando queda más que evidente que alrededor de Hannah hay algo raro, pues después de que el cartero no se detiene a recibirle la carta, éste está a punto de arrollarlo cuando va con su bicicleta, siendo salvado a último momento por un aviso de su vecina de que tenga cuidado, pues va a chocar con el camión. Pero luego de esto, es Danny el único que parece hacerle caso, que los dos chicos que lo acompañan hacen caso omiso de ella.

Si el misterio de Hannah se incrementa, el de Danny no se queda atrás, que deja una extraña marca en el pasto donde cayó luego de esquivar al cartero.
Si el misterio de Hannah se incrementa, el de Danny no se queda atrás, que deja una extraña marca en el pasto donde cayó luego de esquivar al cartero.

Danny habla con Hannah, y aún sabiendo que le debe la vida, él parece insistir en negarle su petición de dejarla ver el interior de la casa, que como se han trasteado, no se ve nada bien adentro. Sin embargo, Danny promete mostrarle algo y se adelanta para ello. Hannah se pierde en el camino y termina en el cobertizo de la vieja casa donde vivirá su nuevo vecino, y termina atrapada dentro, donde la presencia que la acosa se le aparece. Ella logra huir de eso y salir del cobertizo, enfrentando a Danny, y acusándolo de ser el fantasma que la persigue. A eso, vuelve a su casa, se toma un respiro de la experiencia que acaba de vivir, y busca por internet algo relacionado con una casa que se haya quemado en el vecindario para relacionar todo los sucesos extraños alrededor de su nuevo vecino.

Sí, de niño era fácil asustarse hasta con un borrón de persona.
Sí, de niño era fácil asustarse hasta con un borrón de persona.

Decidida a descubrir la verdad, Hannah logra entrar a la casa y ver que toda ella está iluminada por dentro con luz de vela, lo que encuentra extraño y aterrador, y se encuentra con la madre de Danny, que pone la mesa para comer y que parece no escucharla. Eso, y el que el horno se vea sucio y en desuso le dan más pie para creer que ella y Danny son fantasmas, habitando una casa por mucho tiempo deshabitada. Pero la niña tendrá que enfrentar la verdad, y la primera cuota de ésta viene de mano de Danny, que le explica que las velas son para suplir la energía eléctrica, que allí falta, y el horno está en mal estado, porque nadie lo ha usado en mucho tiempo, con lo que la comida de la casa se compone de domicilios. Sobre las dudas sobre si su madre es un fantasma al sospechar de ella ignorarla, el ahora enfadado vecino le explica que su madre es sorda, motivo por el cual no podía percibirla en la casa.

Hasta ahí se ha sabido manejar bien el misterio. Pero no podrá mantenerse hasta el final.
Hasta ahí se ha sabido manejar bien el misterio. Pero no podrá mantenerse hasta el final.

Hannah se disculpa con Danny por pensar que él y su madre son fantasmas y promete que se verán mañana, no sin antes dejarle el artículo sobre la casa quemada. Pero Danny no puede creer lo que descubre al leerlo, y va tras Hannah, a quien le confiesa que la casa mencionada en la hoja es la misma en la que ella vive, y que se quemó hace tres años con la familia que vivía dentro. Hannah no parece creerle, pero al ver su casa, esta se encuentra deshabitada y con la fachada dañada.

¡Cáspita, que giro!
¡Cáspita, que giro!

Ante la revelación, Hannah está consternada, y no puede creer lo que ven sus ojos. ¿Cómo la casa luce destartalada, si acaba de salir de ella, y estaba bien? Pero cuando se dirige a verla, Danny se interpone en su camino, y ella sin querer es capaz de atravesarlo como si ella estuviera hecha de nada. Y así es como de manera impactante se revela la verdad sobre la chica.

¡Recáspita, ella era la fantasma del que habla el título!
¡Recáspita, ella era la fantasma del que habla el título!

La pequeña Hannah es el fantasma, y no Danny, ése es el giro. Y en la historia nos lo revelan hasta la mitad para develar más adelante interrogantes como la razón de la existencia de la figura sombría, y sobre porqué Danny era el único capaz de ver a su vecina. Este tipo de historias están bien elaboradas, pues saben mantener el nivel de misterio, invitando al lector a quedarse, y es una lástima que las demás novelas de R. L. Stine cuenten con un manejo tan elaborado de la trama, con algunas de sus novelas revelar el extraño giro hasta el final. Y seguro que esto de la historia del fantasma que no sabe que está muerto no es algo que no se haya manejado ya en literatura, cine o televisión, pero en este caso es la excepción, al no esperar hasta el final para contarnos que Hannah era un fantasma todo este tiempo. A la historia le queda todavía una segunda parte, y les invito a que la sigan, siendo ésa precisamente mi intención, haciendo de este artículo un abrebocas de este buen y bonito relato.

Recomiendo además leer la novela, la cual también debo repasar para tener una mejor comprensión de la historia. Y esta portada también invita a leerla.
Recomiendo además leer la novela, la cual también debo repasar para tener una mejor comprensión de la historia. Y esta portada también invita a leerla.
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