Viaje a la memoria: Samurai Jack, episodio 23 (Jack Recuerda su Pasado).

Blog #30 (Y con éste restan 335 blogs para completar el bonito experimento de un blog por día. Un experimento que ya cumple un mes de haber comenzado).

Sin contar Titán Simbiónico, o El Laboratorio de Dexter, Esta es la obra maestra del animador Genndy Tartakovsky.
Sin contar Titán Simbiónico, o El Laboratorio de Dexter, Esta es la obra maestra del animador Genndy Tartakovsky.

Que día discutía con un amigo acerca de las series con esencia oriental hechas en Estados Unidos y la supuesta intención de los estudios de animación americanos de no dejarse quitar terreno de las series de anime, que venían cada vez con más fuerza del país del sol naciente. Por ahí resaltaron títulos como Duelo Shaolin (Xiaolin Showdown), y Avatar, la Leyenda de Aang. Yo no dije mucho, pues ambas series me gustaban, no tanto como sus secuelas, que, o una era una pálida imitación de su primera versión, o la nueva propuesta narrativa de la otra no me llamaba la atención. Lo curioso es que, analizándolo después, Samurai Jack ni se mencionó ni se cruzó en la mente de ninguno durante la discusión, que bebía bastante de las referencias a Oriente, pese a ser una caricatura para niños ambientada en el futuro.

Como era para niños, los guerreros que Jack cortaba en sus combates eran robot que chorreaban aceite, por la cosa de la censura.

Las aventuras para Jack durante su camino en un mundo a miles de años del suyo propio – nuestro héroe provenía del Japón Feudal- fueron varias y numerosas, y en muchas de ellas intentaba llegar a una forma de volver a su hogar para evitar que Aku, dios de la maldad, derrotara a su padre y se adueñara del mundo, formando una dinastía donde él era el único e inmortal representante, y que perduraría por eras, donde robots, alienígenas y criaturas mágicas ocuparían cada rincón de tan caótica realidad. La historia bien puede sonar bastante similar a Ronin, de Frank Miller – del Miller bueno, el de 1984- , donde el espíritu de un samurái del siglo XIV se manifiesta en el año 2030 para buscar la derrota de un demonio, con ayuda de su espada mágica, pero desde el arte hasta la inagotable imaginación de los creativos para ambientar el viaje épico del solitario espadachín harían la diferencia entre uno y otro. Aunque ocasionalmente Tartakovsky admitiría que se basó en la miniserie de Miller para su historia.

¿ Samurai Jack y el Ronin de Miller, separados al nacer?
¿ Samurai Jack y el Ronin de Miller, separados al nacer?

El episodio que tuve en mente para reseñar alguna vez fue uno que se aleja bastante de la temática general de la serie, donde Jack encuentra una posible forma de volver a su tiempo, pero antes tendrá que pasar por los monstruos que se le interponen, pues aquí se explorará su pasado, o más bien, su infancia, antes que Aku despertara y el héroe tuviera que viajar por el mundo, preparándose para derrotar al demonio y liberar a su padre y su gente de su crueldad. Y como forma de compensar las pocas luchas con espadas que se verán en el episodio, comienza con una persecución de la que nuestro héroe es objeto por unos robots con bigotes de gato y pinta de cosacos.

Un samurái que lucha en un combate aéreo mientras blande su espada es algo que poco se ha visto en la animación americana.
Un samurái que lucha en un combate aéreo mientras blande su espada es algo que poco se ha visto en la animación americana.

Luego de vencer al último de los cosacos, que seguramente trabajarían para Aku, una raza de hombres-ardilla que recuerdan a los Ewoks, le agradecen por haberlos librado de quienes los oprimían. Con la introducción del episodio concluida, Jack emprende su camino para encontrar una forma de volver a casa.

Cómo camina el pobre.
Cómo camina el pobre.

Luego de avanzar durante mucho tiempo por ambientes cada vez más inhóspitos, Jack se detiene en un estanque y comienza a beber del agua. Al poco tiempo nota unas estatuas de perros-león – o Shisas- cubiertas por la vegetación, y nota que las ruinas que va viendo en su inspección le recuerdan mucho al Japón de su época, previa a la devastación de la que tuvo lugar por la mano de Aku.

Este momento es presentado en la historia sin la necesidad de una sola línea de diálogo, y es lo bastante emotiva para dar a entender que Jack añora y visualiza su época y vida pasada.
Este momento es presentado en la historia sin la necesidad de una sola línea de diálogo, y es lo bastante emotiva para dar a entender que Jack añora y visualiza su época y vida pasada.

Luego de sufrir por la visión de un Japón al que no podría volver si no encuentra la forma de hacerlo – y no sabremos si lo logró, que hasta el sol de hoy Samurai Jack sigue siendo una serie inconclusa- , aparece un flashback donde Jack es un niño que persigue un saltamontes. En medio de su juego, se interpone en su camino una niña, que resulta que va tras un saltamontes, al igual que él, y aunque no logran dar con su respectivo insecto, Jack al final, para consolar a la niña, le regala un saltamontes hecho por él en origami, que lo hace merecedor de una dulce y cálida recompensa.

El momento donde Jack pudo conocer a su primer amor, y tampoco requirió que los dos hablaran para hacerlo emotivo.
El momento donde Jack pudo conocer a su primer amor, y tampoco requirió que los dos hablaran para hacerlo emotivo.

Jack parece contento por recordar el beso que le dio aquella niña, y mientras sigue recorriendo el lugar, halla las ruinas de un puente de madera donde él de niño alimentaba a los peces del cauce del río que pasaba debajo de él. Y aquí es cuando ocurre lo increíble, un cameo, u homenaje, como varios que vendrían a lo largo de la serie. Pero la importancia de este cameo es tal, que involucra a una obra de manga sobresaliente y destacada en Japón por su calidad narrativa y artística.

Itto y Daigoro Ogami de Lone Wolf and Cub. ¡No se diga más!
Itto y Daigoro Ogami de Lone Wolf and Cub. ¡No se diga más!

Kozure Ōkami, o como se le conoce en Estados Unidos, Lone Wolf and Cub, es un manga de los autores Kazuo Koike (guionista), y Goseki Kojima (arte), y que durante más de 6 años contó la historia de un samurái renegado y su pequeño hijo, que buscaban venganza por la muerte de su esposa, ejecutada por un clan samurái que se creía extinto para arrebatarle al padre su labor de decapitador para cortar las cabezas de los señores feudales que cometían seppuku – técnica suicida donde se destripan con una espada por un acto de deshonor-. La obra, compilada en 28 volúmenes, sería editada en Estados Unidos y en Japón cosecharía tanto éxito que se harían numerosas películas y series sobre la misma.

Frank Miller y Bill Sienkiewickz harían algunas versiones para la edición americana de la obra.
Frank Miller y Bill Sienkiewickz harían algunas versiones para la edición americana de la obra.

Volviendo al episodio, Jack, junto al pequeño Daigoro presenciarían como Itto pelea contra un grupo de samuráis que les bloquean el paso en el puente. Y aquí se recrearía de forma muy sutil e ingeniosa el duelo de espadas, donde se harían cortes en medio de la pelea, que ocurre sin sangre y en planos muy bien montados, y que no desvirtúan la idea de que lo que acaba de ocurrir es un combate entre samuráis.

Cada plano y corte realizado en la escena fue minuciosamente planeado para que la censura no mirara este momento del episodio con malos ojos, por no tratarse de una escena típica de la serie, con samuráis vs. Robots.
Cada plano y corte realizado en la escena fue minuciosamente planeado para que la censura no mirara este momento del episodio con malos ojos, por no tratarse de una escena típica de la serie, con samuráis vs. Robots.

El combate termina, e Itto y Daigoro retoman su camino con el puente al fin libre para poder pasar por él, dejando a Jack impresionado por la habilidad del guerrero, y también por su mirada hostil y carente de alma luego de lo que acaba de ocurrir.

Con una mirada dijeron todo.
Con una mirada dijeron todo.

El pequeño Jack se siente motivado, y comienza a manipular una vara, con cierta maestría, como si fuera una espada de madera de Kendo, antes que Jack se vea absorbido por otro recuerdo que lo lleva a identificar las ruinas del palacio imperial, donde ve un desfile de la guardia real que rinde tributo al emperador y su esposa, los padres de Jack. Una mirada más atenta al interior de las ruinas del palacio lo lleva a encontrar una pelota de trapo, que bien pudo ser de él, y que le recuerda a una ocasión en la que unos bravucones le roban su pelota, y él no pudo hacer nada al respecto.

El bullying no respeta época, lugar ni edad.
El bullying no respeta época, lugar ni edad.

Esto pone muy triste a Jack, que enseguida va a contárselo a su padre, el Emperador. Él, muy sabio le da consejo, y le confiesa que nada que valga la pena se consigue fácilmente y que debe luchar por lo que es suyo, y por aquello en lo que crees.

“Recuerda hijo mío, no es la potencia externa, sino la fuerza interna lo que lo hace a uno poderoso”. En otras palabras, el Emperador le dice a su hijo que más vale maña que fuerza.
“Recuerda hijo mío, no es la potencia externa, sino la fuerza interna lo que lo hace a uno poderoso”. En otras palabras, el Emperador le dice a su hijo que más vale maña que fuerza.

Las palabras de su padre siguen dando vueltas en la cabeza del chico mientras se dedica a alimentar a las aves –porque Jack de niño amaba alimentar a los animalitos- y cuando las espanta de un estornudo, se le ocurre una idea cuando ve que los tres abusivos que le quitaron su pelota se aproximan al lugar en donde está. Los embosca, y espera a que pasen cerca de las aves.

Un acto de astucia que haría sonreír al Zorro.
Un acto de astucia que haría sonreír al Zorro.

Las aves cogen por sorpresa al líder del trío de malosos, y éste suelta la bola de trapo, que cae al piso, al alcance de Jack, quien se alegra por su logro. Al final, Jack es sacado de su ensoñación por la llamada de auxilio de un robot que le avisa que necesita ayuda porque atacan su poblado. Nuestro héroe se guarda la pelota como recuerdo de su juventud, y va tras el robot para prestarle su ayuda, mientras en las ruinas se materializa una visión del pasado donde el castillo seguía en pie, y el Emperador y su esposa ven directo hacia el horizonte.

Sé que están orgullosos por el hijo que tienen.
Sé que están orgullosos por el hijo que tienen.

Pude sentarme a escribir una reseña sobre el episodio XXVII, ganador de un EMI en 2004 por narrar de forma dinámica e interesante el origen de Aku y su maldad, pero me sentía más inclinado por hablarles de un episodio que involucrara el pasado del samurái perdido en el tiempo-espacio al que apenas llegar a una época caótica y distante fuera bautizado Jack, por eso, y por el cameo de Lone Wolf and Cub. Confieso que espero terminarme la serie algún día, pero eso ya será cuando pueda separar tiempo para hacerla, que es una en una larga lista de espera. Y aunque no se vea en mucho tiempo la conclusión de Samurai Jack en serie animada, todavía podrá seguirse en cómic, que los de IDW hicieron posible que las aventuras del noble guerrero errante que quiere volver a su época para erradicar el mal prosiguieran en las viñetas.

Hay tantas cosas que hay que agradecer a los cómics. Como por ejemplo, ésta.
Hay tantas cosas que hay que agradecer a los cómics. Como por ejemplo, ésta.
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